Residencia

Mi primera guardia

¡Hola! Hace nada os estaba explicando que estaba haciendo los aburridos cursos de R1 y, pocos días después, ya me ha tocado hacer mi primera guardia. De hecho, me he tenido que quedar de guardia en mi primer día de trabajo como R1. Empiezo con muy buen pie la residencia XD .

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Este mes empiezo en Urgencias generales. Sé que lo normal es que los resis de oftalmo no tengan que rotar por otros servicios y tampoco hacer guardias de puerta, pero bueno, mi hospital es peculiar y en esas estamos. Algunas cosas de las que aprendo son útiles para mi especialidad, otras no tanto. En cierto modo ahora es cuando soy “médico de verdad” y no una “cachitóloga” y eso tiene cosas buenas y malas. Intento centrarme en las buenas y disfrutar lo que puedo de este mes.

¿Y cómo ha sido mi primera guardia? Intensa. Me tocó estar en boxes, así que además empecé bastante asustada porque eso significaba tener que manejar patologías muy médicas y pacientes mayores con comorbilidades. Al principio me pegué como una lapa al R mayor, vi lo que hacía y le preguntaba absolutamente todo. Lo mismo hacía con los adjuntos que estaban a parte firmando altas. Debieron de pensar que era tonta o algo, pero es que antes de hacer nada sola quería pedir opinión y no tener ninguna duda al respecto.

Pero luego la guardia se estaba volviendo mala, así que no dudé en asumir ya tareas propias y ponerme a historiar algunos pacientes. Mis primeras historias fueron un desastre: se me olvidaba hacer preguntas importantes en relación con los síntomas para detallar mejor la historia actual, hacía la anamnesis de forma desordenada… Me noté muy torpe. Es lo que tiene estar todo un año sin pisar el hospital, que cuando vuelves a la carga ya no te salen las cosas tan bien como cuando lo dejaste. Creo que mi yo de 3º de Medicina lo hacía mejor y todo 😦 .

Con el tiempo cogí más soltura y hacía unas anamnesis y exploraciones bastante decentes. Al principio preguntaba mucho (pedía confirmación, básicamente) sobre las pruebas que había que pedir, pero luego, a medida que avanzaba la noche, ya conocía algunos de los protocolos de urgencias para ciertos motivos de consulta e iba más rápida y autónoma. Lo que todavía me cuesta mucho es el tema de los tratamientos. Al no haber nunca estudiado dosis de fármacos no tengo ni idea, no sé si les pongo mucho o poco; por eso siempre pregunto al R mayor si le pongo tal medicamento y de cuantos gramos.

El mejor momento de la guardia, para mí, es cuando sales a comer, cenar o desayunar con los compañeros y te pones a hablar de otras cosas. Así pude conocer a algunos R2 y R3 del hospital, porque hasta ahora sólo tenía relación con mis compañeros R1 de otros servicios y con los de oftalmo. Es un momento en el que puedes desconectar del todo, enterarte de cotilleos o simplemente quejarte de lo que quieras XD .

Cuando volví de cenar me di cuenta de que la guardia estaba siendo mala de narices. Tanto, que incluso mi R mayor me dijo que era posible que no pudiésemos partir la noche. Andábamos incluso bromeando con que nos vino un autobús repleto de pacientes XD . Al final lo arreglamos y lo dejamos más o menos controlado, por lo que pudimos partir. Me recomendaron dormir en el segundo turno al ser mi primera guardia y ser el más llevadero porque luego te puedes despertar a la hora que tú quieras en la habitación del hospital. Me alegra mucho haberles hecho caso porque creo que si me despierto a las 4 y tengo que bajar a seguir viendo pacientes no soy persona y miedo me da prescribir medicamentos así.

A partir de la 1 estábamos yo y otra residente haciendo historias y pidiendo pruebas, con un solo adjunto supervisando y dando altas. Siguieron viniendo muchos pacientes, pero al menos yo ya me manejaba bien con el programa informático del hospital y ya sabía pedir las pruebas y pautar analgesias, así que cogí ritmo y pude ayudar a mi pobre compañera que la dejaron sola conmigo. Así hemos estado hasta las 4: agudización de una EPOC, dolor abdominal, neumonía que ingresó en neumo, cefalea a la que pedimos un TAC, etc, etc. Empecé a tener mucho sueño cuando nos dieron las 2 de la mañana y vi que faltaban todavía dos horas para irse a dormir. Lo bueno de tener una carga de trabajo importante es que el tiempo se te pasa más rápido y creo que por eso me pude mantener alerta y más o menos despejada durante esas horas tan críticas.

Y, finalmente, volvieron los resis que se fueron a dormir y nos pudimos marchar. ¡Mi guardia había terminado! Pensé que no iba a dormir nada; de hecho, estuve como media hora dando vueltas, un poco nerviosa por haber estado tantas horas trabajando tan intensamente. Pero finalmente me dormí, de puro cansancio. Me desperté cerca de las 11 del día siguiente. ¡Qué sensación más extraña! Abrí los ojos en la habitación del hospital y por un momento no sabía ni dónde estaba.

Había dormido unas 7 horas y me encontraba bastante bien, como si hubiese salido de fiesta el día anterior y dormido después 8 horas. De hecho, una vez en casa, hice vida normal: hice la compra, la colada, vi la tele, leí algunas cosillas de oftalmo… Pensé que estaría en peores condiciones XD . Ahora comprendo las ventajas de ser segundo turno jaja. Creo que la he aguantado muy bien por lo de que en mi hospital se parte normalmente la noche; de tener que trabajar 24h seguidas sin dormir nada no sé yo si estaría tan contenta XD .

No me puedo creer que ya haya hecho mi primera guardia, ¿pero yo cuándo me hice tan mayor? Si hace casi nada estaba yo de estudiante por el hospital y hoy le he estado explicando cómo interpretar un ECG a una estudiante de tercero que está con nosotros este mes. El tiempo vuela, nosotros crecemos, evolucionamos… En un abrir y cerrar de ojos (nunca mejor dicho) tendré que hacer una entrada explicando cómo fue mi fiesta de despedida de R4 jaja.

Seguiremos retransmitiendo 🙂 .

Cursos y más cursos

¡Hola!

Hacía mucho tiempo que no escribía por aquí y me apetecía actualizar. Lo cierto es que ya han pasado muchas cosas y eso que tan sólo llevamos una semana (¡ni eso!) de Residencia.

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Porque sí, porque ya hemos empezado la Residencia. Pensé que nunca llegaría este momento y me lo imaginaba diferente. También me imaginaba que yo misma sería diferente a como soy ahora.

Reconozco que hace unas semanas no paraba de darle vueltas a mi decisión y si ésta ha sido la más acertada. Creo que existe mucha presión externa para escoger diferentes especialidades (numeritis) y también hospital (hospitalitis), siendo esto último lo que más dolores de cabeza me dio. Ahora que ha pasado una semana me siento más agusto en mi hospital, en el que yo me formé como estudiante, y también con mi servicio, ya que cuanto más conozco a los compañeros más cómoda me voy sintiendo.

No ha pasado una semana y es como si hubiera pasado un mes por lo intenso que está siendo todo: conocer a nueva gente, las cenas de despedida de los R4 y a las que he estado invitada, nuestra cena de bienvenida, nuestra fiesta de bienvenida, un grupo de WhatsApp donde cada poco hay un plan interesante y siempre se apuntan como mínimo 10 personas, las novatadas, el buen humor. Esto es como volver a los 18 años cuando empiezas la universidad, sólo que aquí al menos tienes una nómina y un poquito más de ilusión.

Esta semana la tenemos dedicada exclusivamente a cursos: algunos más interesantes, otros no tanto. Lo cierto es que mi especialidad es muy específica y hay ciertas cosas que no voy a manejar, pero bueno, el saber no ocupa lugar y, al menos, estas más tiempo con los compañeros y vas haciendo ejercicio de memoria para recordar nombres y caras.

A finales de esta semana ya sabré cuando me toca hacer guardias (ay mamá). La Residencia empieza, estemos o no estemos listos. Tengo unas ganas enormes de aprender y dar lo mejor de mí misma y, lo mejor de todo, es que ahora no tengo que esperar para ello. Ahora empieza todo.

PD: Quiero felicitar a todos los compañeros que se gradúan estos días. ¡¡Felicidades!! Es vuestro merecido momento y hay que disfrutarlo. También desear mucha suerte a los que van a comenzar a preparar el MIR y a los que lo repiten. ¡A por todas!

Todo cambio importante en la vida empieza con… Muchos papeles.

¡Hola!

montac3b1apapelesDespués de tener ya la plaza (DIOS MÍO QUÉ ILUSIÓN QUE YA SOY RESIDENTE NUNCA PENSÉQUELLEGARÍAESTEMOMENTO), ¿cuál es el siguiente paso? Pues hacer un montón de trámites burocráticos sin volverse loco. En eso estoy ahora mismo. Ya tengo hecha la colegiación (BIEEEEEN), lo de los delitos sexuales, unas fotos tamaño carnet en las que, por mucho que lo he intentado, no salgo del todo bien (es que cada uno tiene que aceptar sus límites… No sé salir bien en las fotos, es lo que hay XD ), la cuenta en la que voy a domiciliar la nómina (espero que el banco no me haya timado y, lo que son 0 comisiones, sean 0 comisiones). Aún así me faltan varias cosas por hacer, pero bueno, poco a poco.

Pero no escribía para decir cómo llevo lo del papeleo, qué va. Venía, digamos, a presentar lo que va a ser el nuevo blog. Lo que ha sido Mi Maratón MIR se ha acabado como tal, aunque volveré a revivir la experiencia pero esta vez como tutora de academia. No descarto escribir más entradas sobre la preparación del MIR en el futuro, además de que responderé como hago siempre todos los comentarios, pero sí es cierto que me gustaría reorientar la temática del blog hacia otros temas como la propia residencia de Oftalmología o la divulgación de contenidos de esta especialidad (será un “a mí me lo han enseñado, yo lo he aprendido, yo te lo enseño”). He cambiado el título a Let there be light, como intentando hacer homenaje a la labor del oftalmólogo. Y es que… Hacer que un paciente vuelva a ver es algo que no tiene precio.

Os espero entonces donde siempre, sólo que ahora se llamará Let there be light 🙂 .