Oftalmología

Así que… ¿Te estás planteando hacer Oftalmología?

¡Hola! Salgo de mi mutismo tras estos tres meses AGOTADORES entre guardias, cursos, preparar sesiones, etc para felicitar a todos los que han hecho el MIR este año. ¡Sois unos campeones! No importa el resultado que hayáis obtenido, lo habéis logrado. Ahora os toca vivir el postMIR que, como ahora sabéis, es casi peor que el MIR jaja. Ahora estáis con las estimaciones, pendientes de que salga la plantilla definitiva, pero pronto empezaréis a visitar hospitales para saber qué sitio os va a ofrecer la mejor formación y a elaborar la famosa lista. Algunos puede que os estéis planteando hacer oftalmología, ¿por qué no? Lo cierto es que es una especialidad preciosa y seguro que no os arrepentiréis. Había pensado hacer una entrada para comentar un poco los pros y contras de esta especialidad, así como aspectos importantes a la hora de elegir hospital.

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¿Cómo es la especialidad de oftalmología?

Algunos incluso es probable que no hayáis rotado con nosotros durante la carrera siquiera. Lo cierto es que es una especialidad bastante desconocida entre los estudiantes, además de que nuestro campo es muy específico y es fácil perderse entre tantos términos, acrónimos, tratamientos tópicos, etc. Yo creo que esta es una especialidad que no deja indiferente, es decir, o te gusta mucho mucho o no te gusta nada jaja.

Lo primero de todo es que ésta es una especialidad médico-quirúrgica. ¿Qué quiere esto decir? Que os tiene que atraer la parte quirúrgica de la especialidad y que la idea de estar unos días a la semana en quirófano no se os tiene que hacer aburrida. Alguno pensará que su habilidad manual no es muy buena, que será mal cirujano y por eso dudará a la hora de escoger oftalmología, pero yo creo que esto no es algo que deba echar para atrás a nadie porque aquí todos estamos para aprender, nos cueste más o nos cueste menos. Eso sí, si vosotros sois de los que tienen alergia a los quirófanos y no os gusta nada de nada la cirugía, quizá esto os deba hacer replantear vuestras prioridades.

Por otro lado, esta es una especialidad que abarca un campo muy amplio dentro de la medicina (sorprende todo lo que da de sí el ojo cuando llevas unos meses en esto) pero muy específico y con poca relación con otras especialidades. Esto quiere decir que sí, aunque muchos por ahí digan lo contrario, lo cierto es que abandonas un poco el manejo sistémico del paciente. En una ocasión he tenido que solicitar una interconsulta para ajustar la insulinoterapia en un paciente con mal control glucémico, algo impensable para un residente de una especialidad médica. Es lo que hay. El único que sabe del ojo con profundidad en el hospital es el oftalmólogo, y éste sólo sabe del ojo y nada más XD . Por lo tanto, si disfrutáis mucho con el manejo del paciente hospitalizado, os gustan mucho mucho las especialidades médicas y queréis aprender a manejar y tratar el paciente como un todo… Esta no es vuestra especialidad. Aunque sí es cierto que a veces somos los primeros en diagnosticar una enfermedad sistémica: una DM en un paciente que te viene por un hemovítreo, una espondiloartropatía en una uveitis anterior aguda, etc…

La ventaja de esto es que nos hace increíblemente independientes y autosuficientes. Somos un poco como Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como. Yo diagnostico con una exploración y unas pruebas complementarias que sólo nosotros sabemos utilizar e interpretar y yo indico el tratamiento. Es raro tener que solicitar una interconsulta a algún especialista, únicamente al neurólogo cuando sospechas una causa retrobulbar.

Otra consideración que hay que tener en cuenta es que es una especialidad muy tecnológicamente dependiente y esto hay a quien le puede gustar y a quien no. En una consulta de atención primaria puedes resolver muchos problemas de salud con tan sólo tu fonendo y tus manos y quizá a lo sumo un pulsioxímetro o un otoscopio. En nuestra especialidad no es así. Manejar todos estos aparatos tiene su curva de aprendizaje, aunque sólo tardas unos meses en manejarte bien y es algo totalmente gratificante porque son unas técnicas 100% propias de la especialidad: utilizar la lámpara de hendidura como Dios manda, tomar una simple presión intraocular, visualizar correctamente todos los detalles anatómicos del fondo de ojo y describirlos con la terminología adecuada… Y luego el resto de cosas poco a poco: hacer e interpretar una ecografía, lo mismo con una OCT de mácula, etc. Esto también tiene relevancia a la hora de elegir hospital, dado que cuanto más dotado tecnológicamente esté ese servicio, mejor para tu formación. Pero no sólo la parte diagnóstica es tecnológicamente dependiente, también lo es la terapética. Sin ir más lejos, la cirugía ambulatoria más frecuente en el mundo es la cirugía de la catarata y hoy en día hacemos microcirugía para intervenir correctamente. ¡Microcirugía! Para tratar una retinopatía diabética, podemos necesitar fotocoagular con láser argón o inyectar fármacos antiangiogénicos intravítreos. Y cada vez más salen nuevos tratamientos o técnicas y todo va cambiando.

Si tuviese que definir mi especialidad con una palabra, esta sería: VISUAL. Estamos tooooodo el día viendo imágenes, casi como si fuéramos radiólogos o patólogos, pero con la ventaja de que también atendemos en consulta a pacientes y los operamos. Si el paciente tiene una catarata, la veo, o una hemorragia macular, o un edema de disco o lo que sea. Si no puedo visualizar fondo, hago la ecografía y veo qué tiene en el vítreo y si hay o no desprendimiento de retina. No se trata tanto de “interpretar” una imagen como si de un ECG se tratara sino de observarla y ver si tiene o no tiene, si es o no es.

Otra característica que para mí hace única esta especialidad es que es para, literalmente, culos inquietos.  Aquí no se puede venir en tacones a pasar consulta, porque siempre estás moviéndote de aquí para allá. Es una especialidad super variada, con muchas tareas y cosas que realizar con diferentes aparatos. Lo mismo estoy sentado atendiendo pacientes y veo un desgarro en la retina, por lo que tengo que ir a darle tres barreras de láser argón a este paciente, o veo una opacidad de la cápsula y le tengo que hacer la capsulotomía con láser YAG, o le tengo que hacer una biometría a ese paciente que se va a operar de cataratas para saber qué lente le tengo que introducir. Además, ésta es una especialidad con muuuuuchos pacientes, con agendas saturadísimas y una enorme lista de espera.

Otra cosa que me gusta mucho de oftalmo es lo diferibles que suelen ser nuestras urgencias. ¿Un desprendimiento de retina? Puede esperar unos días para ser intervenido.  Esto no quiere decir que no trabajemos casi nada en nuestras guardias, ojo. De hecho, solemos tener muchos pacientes en la urgencia por problemas oculares. Por la mañana sobre todo es un no parar, cosa que se prolonga por la tarde y, por la noche, generalmente, solemos tener buenas guardias (motivo por el que en prácticamente casi en todos los hospitales de España las guardias de ojos no se libran al día siguiente, triste pero cierto). Además, éstas suelen llegar a ser bastante monótonas y aburridas porque los motivos de consulta más frecuentes se repiten una y otra vez: cuerpo extraño corneal, conjuntivitis por adenovirus, ojo seco, desprendimiento del vítreo posterior… En muchas ocasiones el grado de urgencia es nulo e incluso te vienen pacientes con una catarata por urgencias porque “la cita con el oftalmólogo me salió para dentro de unos meses y no puedo esperar”. Aunque a veces tienes también tu puntito de adrenalina y te vienen cosas más complicadas y urgentes como un traumatismo con perforación del globo ocular, un glaucoma agudo o una queratitis bacteriana.

No obstante, el hecho de que haya pocas cosas urgentes en oftalmología, junto con el hecho de que prácticamente apenas rotamos por otros servicios y ya en unos meses ganas bastente autosuficiencia, hace que nuestra residencia sea un poco diferente a la del resto de especialidades. Por lo general, mientras los demás están rotando por Medicina Interna, pegados a un adjunto un poco en plan estudiante y aprendiendo poco a poco como manejar un paciente hospitalizado (que no es nada fácil, ojo), al R1 de oftalmología pronto se le exige mucha responsabilidad y empieza a firmar altas de urgencias (pese a que, en teoría, el R1 no pueda firmar altas), a revisar pacientes en consulta solo e incluso a hacer guardias solo sin el apoyo de un R mayor y con adjunto localizado y no de presencia. Como todo en la vida, esto tiene cosas buenas y cosas malas. También depende mucho del hospital en el que te formes.

Esto sería (y seguro que me dejo muchas cosas en el tintero), cómo es para mí la especialidad de oftalmología.

¿Qué tengo que tener en cuenta a la hora de elegir hospital?

Si ya tienes claro que quieres hacer Oftalmología, has leído todo lo anterior y te sigue tentando, ¡enhorabuena! Vamos ahora a dar una serie de recomendaciones para elegir un buen hospital. Tómate esto como una orientación y no como una Biblia y pregunta y pregunta y pregunta allá dónde vayas a quién sea: residentes, tutor de residentes o incluso jefe de servicio si se presta a hablar contigo. Si no puedes ir en persona a ver el servicio, llama por teléfono, que no te dé reparo porque todos lo hemos hecho.

Vamos a ir por partes.

¿Hospital grande u hospital pequeño?

Esta pregunta no tiene sentido en oftalmología, porque aquí lo importante son las secciones. Un hospital pequeñito puede tener un servicio de oftalnología con secciones súper potentes y al revés, así que toca ir preguntando sitio por sitio. Un buen servicio de oftalmología debería estar dividido por secciones y contar con una buena sección de consulta general, otra de retina quirúrgica y otra de retina médica, glaucoma, segmento anterior, infantil, motilidad, oculoplástica y órbita, neurooftalmo y uveitis, aunque no tienen por qué estar todas separadas y ser independientes, pero sí contar con adjuntos especializados en este tipo de patologías que tengan un buen bagaje de conocimientos y pacientes a sus espaldas y que puedan transmitirte sus conocimientos. Es muy difícil encontrar un hospital en el que todas las secciones sean súper potentes, por lo que intenta ver cuáles te interesan más y si te dejan rotar para compensar las que sean flojas.

¿Cuánto debería operar?

En el BOE figura que deberías hacer un mínimo de 50 intervenciones de catarata, cifra que considero totalmente insuficiente. Por lo general la formación en España es muy buena y en casi cualquier sitio (al menos que yo me acuerde de cuando hice mi ronda de hospitales) alcanzas fácilmente las 200-300 cataratas. A grandes rasgos, mientras hagas más de 150, vas bien y no deberías darle más importancia de la que tiene, eso sí, yo reconsideraría los hospitales en los que no se llega a operar apenas las 50 cataratas que exige el Ministerio (créeme, los hay). Lo ideal sería también que te dejasen operar más cosas que no sean cataratas: glaucoma, segmento anterior, órbita… Eso lo tienes que pregunar en cada hospital. Por lo general, en la mayoría de los hospitales sólo dejan operar cataratas y con eso ya estaría bien, pero, si puedes, busca un hospital donde puedas aprender a operar otras cosas.

¿Qué me dices de la docencia?

Cuanto más implicados estén los adjuntos de tu servicio con tu docencia, mejor. Busca un servicio donde siempre haya un adjunto en cada sección responsable, aunque la mayor parte del trabajo lo hagan los residentes. Hay servicios en los que la urgencia y las interconsultas hospitalarias corren a cargo únicamente de los residentes y esto no debería ser así: tú tienes que estar en todo momento con un adjunto aprendiendo, no cubriendo huecos asistenciales porque sí. Lo mismo digo con todas esas bajas que se cubren con el residente pasando la consulta, etc.

Pregunta por sesiones en el servicio. Mira que se haga como mínimo una o dos a la semana y que también participen los adjuntos.

En esta especialidad hay multitud de congresos, algunos genéricos y otros por sección, además de diferentes cursos. Cuantos más puedas hacer y asistir, mejor.

Tú eres personal trabajador, sí, pero en formación. Así que exige supervisión. Pregunta si estás solo en las guardias o al menos te apoya un R mayor. Pregunta quién revisa los pacientes de las guardias, si el/los residente(s), el adjunto o ambos (lo ideal, desde mi punto de vista, es que lo haga el residente en los casos más sencillos y el residente y el adjunto juntos en lo más complicado porque así aprendes más).

¿Publicaciones?

Yo buscaría un servicio que me proporcionase facilidades y apoyo para publicar alguna cosa e ir haciendo currículum, aunque esto no deba ser lo principal en la residencia, al menos desde mi punto de vista. De todas formas, recuerda que para hacer un estudio retrospectivo no necesitas más que el permiso del hospital y ponerte a revisar historias clínicas, o que para mandar una comunicación con ese caso tan chulo que viste en consulta no necesitas gran ayuda y que el doctorado lo puedes hacer también de adjunto si así lo prefieres.

¿Guardias?

Lo ideal para mí sería hacer entre 4-6 cada mes, que es yo creo la mejor relación entre nómina decente / calidad de vida. Pregunta cuántas se hacen, si se libran (en casi todos los sitios no se libran, así que felicidades si te dejan hacerlo), si eres primera llamada (cualquier cosa que tríen en urgencias como problema ocular va para ti directamente) o si puerta hace una primera valoración e incluso da altas a problemas menores (segunda llamada). El que seas segunda llamada hará que tengas muchas mejores guardias que si eres primera llamada y que puedas dormir bastante por las noches. Pregunta también si se hacen guardias de puerta, de cirugía general o alguna otra cosa durante el primer año de residencia. Si sólo haces de ojos, desde mi punto de vista, mejor, aunque en las de urgencias también conoces a más gente y tienes más relación con otros servicios.

¿Ambiente en el servicio?

Vas a estar cuatro años conviviendo con las mismas personas, así que busca rodearte de buenos compañeros y de un ambiente positivo. Pregunta por la relación entre adjuntos y resis y también entre resis. Intenta evitar servicios demasiado jerarquizados, caciquismos y males varios y busca un ambiente de confianza en el que todos colaboréis un poco entre vosotros, así se hará mucho más llevadero cualquier conflicto o crisis. Para mí este punto, junto con el de docencia, son quizá los más importantes.

Tu vida

También tienes que tenerte en cuenta tú, tu familia, tu pareja, tus hijos si los tienes, etc. A fin de cuentas, es tu decisión y sólo tú sabes qué es más importante y de qué puedes prescindir. También debes tener en cuenta qué eres y quién quieres ser en el futuro, nadie más que tú conoce la respuesta correcta.

Como último consejo, la frase quizá más liberadora de todas (a mí me la dijo mi padre) y que a mí en su momento me facilitó mucho las cosas… “No existe una decisión perfecta. Existe gente que busca problemas y gente que busca soluciones. Sé uno de los segundos”.

Elijas lo que elijas… ¡Enhorabuena! ¡Y bienvenidos a la Oftalmología!

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Creciendo, aprendiendo… A mitad de R1

¡Hola! Dios mío, no me puedo creer lo abandonado que tengo esto. La residencia te absorbe, es así. Ahora entiendo por qué todos los blogs de medicina que sigo reducen drásticamente la periodicidad de publicaciones cuando el autor empieza la residencia jaja. Yo era una persona que nunca hacía la siesta por la tarde, porque nunca estaba cansada… ¡¡¡Y ahora no tengo más que sueño todo el día!!!

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Hoy me he parado a pensar que, si quito de la ecuación todo el mes de febrero en el que los R1 de oftalmo nos vamos a Madrid a un curso intensivo de iniciación a la oftalmología (es una experiencia chulísima, aprendes un montón y conoces a todos tus coR de toda España, ¡tengo muchas ganas!), ya estoy a mitad de mi primer año de residencia. ¡El tiempo vuela! Durante estos meses he hecho guardias, he trabajado de forma incansable atendiendo las urgencias del busca, las interconsultas y revisando en consulta los pacientes de las guardias, he ayudado en quirófano, me he enfrentado por primera vez a las “verdaderas” urgencias oftalmológicas (un glaucoma agudo, un perforado, una laceración del canalículo, dos endoftalmitis, varios abscesos corneales…). Ha sido un no parar. Un no parar que me ha hecho crecer mucho como persona, ser más autónoma y hacerme más fuerte y decidida en las situaciones difíciles.

Eso sí, yo pensaba que, en el punto en el que me encuentro ahora, sabría muchas más cosas de las que sé ahora. Cuando empecé y vi a los R2, me fascinaba pensar que yo en un año sería tan resolutiva y capaz de manejar con soltura tantas y diferentes patologías. Ahora que estoy a mitad de camino, veo lo difícil que es llegar hasta allí y me pregunto seriamente si estaré a la altura. Todavía nos quedan 6 meses, así que intentaremos aprovecharlos lo mejor posible.

Estoy muy satisfecha con mi especialidad, Oftalmología. La volvería a coger sin lugar a dudas: es muy visual, muy bonita, muy resolutiva, curamos pacientes… Lo malo, quizá, es la enorme curva de aprendizaje que tiene todo, y no sólo cuando hablamos de la parte quirúrgica. Cuando llegas al servicio, no sabes tomar la tensión ocular, entrar a fondo de ojo, la lámpara de hendidura es complicada y no sabes ver un tyndall o una queratopatía punteada superficial, de la ecografía o interpretar una OCT ya ni hablamos… Pero bueno, lo cierto es que en un par de meses ya te manejas y poco a poco vas aprendiendo a manejar todos los aparatos que hay.

Una de las cosas que más me sorprendió es el volumen de problemas oculares que hay en urgencias en cualquier día normal. Se podría decir que, de los triados en “verde”, un 20-30% es patología ocular o síntomas visuales como mínimo (es muy típico que te llamen por una amaurosis fugax o un equivalente migrañoso por no historiarlo correctamente como para darse cuenta de que la causa es neurológica). Esto hace que las mañanas con el busca sean “moviditas” y también las guardias por la tarde. ¿Lo bueno? Que por la noche no suelen venir pacientes y se suele dormir mucho en una guardia normal. Otra cosa que me sorprende es lo poco que gustan los ojos a los médicos de urgencias y residentes de otras especialidades jaja. No sé si es por desconocimiento, por el coñazo que supone hacer siempre una agudeza visual en la consulta de urgencias, por tener que andar siempre con cuidado con guantes porque siempre viene alguna conjuntivitis por adenovirus o por lo delicado que hay que ser para sacar un cuerpo extraño corneal, pero lo cierto es que todo el mundo me dice que no le gusta y que los ojos le dan grima XD .

Lo que más me gusta de mi especialidad son dos cosas, la independencia y la tranquilidad. Es muy independiente porque no necesitas hacer interconsultas a ningún especialista para manejar tu patología (excepto en el caso de las uveitis, que necesitas pedir una consulta a Medicina Interna para que investigue la causa si son muy recidivantes), ni siquiera a un radiólogo. Tú historias, tú exploras, tú haces las pruebas complementarias si son necesarias (una OCT o una ecografía si no entras a fondo, etc) y tú sigues a ese paciente en consulta hasta que pueda ser dado de alta. No sé si existe una especialidad que sea taaaan independiente como oftalmología (¿anatomía patológica, ginecología quizás?). En cuanto a la tranquilidad, me refiero a que existen muy pocas cosas que sean realmente urgentes, es decir, algo que no pueda esperar al día siguiente, a los dos días siguientes o incluso a una semana o un mes. Mucha gente se sorprende, por ejemplo, la tranquilidad con la que das de alta un desprendimiento de retina con una cita al día siguiente, sin programar un quirófano urgente esa misma tarde, hacer un ingreso o algo así. Esto te da una tranquilidad de cara a las guardias que no existe en todas las especialidades.

Como podéis ver, estoy en general muy contenta. Hay días mejores y peores, como todo, y es que la residencia es muy dura hagas lo que hagas y dónde la hagas. Tu vida cambia por completo si lo comparas con la vida universitaria o los meses de preparación del MIR… Casi todas las cosas van a mejor, alguna a peor (todo corre a tu cuenta, estás más solo…), pero, por lo general, merece la pena y empiezas a disfrutar de ser médico (¡porque ya lo eres!).

Y no sé que más contar. Quería hacer alguna entrada divulgativa pensando más en el interés general de los pacientes sobre algunas de las patologías más prevalentes, pero no sé si encontraré tiempo y energías para ello. Me despido deseando mucha suerte a los que están caminito del MIR 2018. ¡¡El 10 de febrero vais a arrasar!!

Todo cambio importante en la vida empieza con… Muchos papeles.

¡Hola!

montac3b1apapelesDespués de tener ya la plaza (DIOS MÍO QUÉ ILUSIÓN QUE YA SOY RESIDENTE NUNCA PENSÉQUELLEGARÍAESTEMOMENTO), ¿cuál es el siguiente paso? Pues hacer un montón de trámites burocráticos sin volverse loco. En eso estoy ahora mismo. Ya tengo hecha la colegiación (BIEEEEEN), lo de los delitos sexuales, unas fotos tamaño carnet en las que, por mucho que lo he intentado, no salgo del todo bien (es que cada uno tiene que aceptar sus límites… No sé salir bien en las fotos, es lo que hay XD ), la cuenta en la que voy a domiciliar la nómina (espero que el banco no me haya timado y, lo que son 0 comisiones, sean 0 comisiones). Aún así me faltan varias cosas por hacer, pero bueno, poco a poco.

Pero no escribía para decir cómo llevo lo del papeleo, qué va. Venía, digamos, a presentar lo que va a ser el nuevo blog. Lo que ha sido Mi Maratón MIR se ha acabado como tal, aunque volveré a revivir la experiencia pero esta vez como tutora de academia. No descarto escribir más entradas sobre la preparación del MIR en el futuro, además de que responderé como hago siempre todos los comentarios, pero sí es cierto que me gustaría reorientar la temática del blog hacia otros temas como la propia residencia de Oftalmología o la divulgación de contenidos de esta especialidad (será un “a mí me lo han enseñado, yo lo he aprendido, yo te lo enseño”). He cambiado el título a Let there be light, como intentando hacer homenaje a la labor del oftalmólogo. Y es que… Hacer que un paciente vuelva a ver es algo que no tiene precio.

Os espero entonces donde siempre, sólo que ahora se llamará Let there be light 🙂 .