Oftalmología

Creciendo, aprendiendo… A mitad de R1

¡Hola! Dios mío, no me puedo creer lo abandonado que tengo esto. La residencia te absorbe, es así. Ahora entiendo por qué todos los blogs de medicina que sigo reducen drásticamente la periodicidad de publicaciones cuando el autor empieza la residencia jaja. Yo era una persona que nunca hacía la siesta por la tarde, porque nunca estaba cansada… ¡¡¡Y ahora no tengo más que sueño todo el día!!!

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Hoy me he parado a pensar que, si quito de la ecuación todo el mes de febrero en el que los R1 de oftalmo nos vamos a Madrid a un curso intensivo de iniciación a la oftalmología (es una experiencia chulísima, aprendes un montón y conoces a todos tus coR de toda España, ¡tengo muchas ganas!), ya estoy a mitad de mi primer año de residencia. ¡El tiempo vuela! Durante estos meses he hecho guardias, he trabajado de forma incansable atendiendo las urgencias del busca, las interconsultas y revisando en consulta los pacientes de las guardias, he ayudado en quirófano, me he enfrentado por primera vez a las “verdaderas” urgencias oftalmológicas (un glaucoma agudo, un perforado, una laceración del canalículo, dos endoftalmitis, varios abscesos corneales…). Ha sido un no parar. Un no parar que me ha hecho crecer mucho como persona, ser más autónoma y hacerme más fuerte y decidida en las situaciones difíciles.

Eso sí, yo pensaba que, en el punto en el que me encuentro ahora, sabría muchas más cosas de las que sé ahora. Cuando empecé y vi a los R2, me fascinaba pensar que yo en un año sería tan resolutiva y capaz de manejar con soltura tantas y diferentes patologías. Ahora que estoy a mitad de camino, veo lo difícil que es llegar hasta allí y me pregunto seriamente si estaré a la altura. Todavía nos quedan 6 meses, así que intentaremos aprovecharlos lo mejor posible.

Estoy muy satisfecha con mi especialidad, Oftalmología. La volvería a coger sin lugar a dudas: es muy visual, muy bonita, muy resolutiva, curamos pacientes… Lo malo, quizá, es la enorme curva de aprendizaje que tiene todo, y no sólo cuando hablamos de la parte quirúrgica. Cuando llegas al servicio, no sabes tomar la tensión ocular, entrar a fondo de ojo, la lámpara de hendidura es complicada y no sabes ver un tyndall o una queratopatía punteada superficial, de la ecografía o interpretar una OCT ya ni hablamos… Pero bueno, lo cierto es que en un par de meses ya te manejas y poco a poco vas aprendiendo a manejar todos los aparatos que hay.

Una de las cosas que más me sorprendió es el volumen de problemas oculares que hay en urgencias en cualquier día normal. Se podría decir que, de los triados en “verde”, un 20-30% es patología ocular o síntomas visuales como mínimo (es muy típico que te llamen por una amaurosis fugax o un equivalente migrañoso por no historiarlo correctamente como para darse cuenta de que la causa es neurológica). Esto hace que las mañanas con el busca sean “moviditas” y también las guardias por la tarde. ¿Lo bueno? Que por la noche no suelen venir pacientes y se suele dormir mucho en una guardia normal. Otra cosa que me sorprende es lo poco que gustan los ojos a los médicos de urgencias y residentes de otras especialidades jaja. No sé si es por desconocimiento, por el coñazo que supone hacer siempre una agudeza visual en la consulta de urgencias, por tener que andar siempre con cuidado con guantes porque siempre viene alguna conjuntivitis por adenovirus o por lo delicado que hay que ser para sacar un cuerpo extraño corneal, pero lo cierto es que todo el mundo me dice que no le gusta y que los ojos le dan grima XD .

Lo que más me gusta de mi especialidad son dos cosas, la independencia y la tranquilidad. Es muy independiente porque no necesitas hacer interconsultas a ningún especialista para manejar tu patología (excepto en el caso de las uveitis, que necesitas pedir una consulta a Medicina Interna para que investigue la causa si son muy recidivantes), ni siquiera a un radiólogo. Tú historias, tú exploras, tú haces las pruebas complementarias si son necesarias (una OCT o una ecografía si no entras a fondo, etc) y tú sigues a ese paciente en consulta hasta que pueda ser dado de alta. No sé si existe una especialidad que sea taaaan independiente como oftalmología (¿anatomía patológica, ginecología quizás?). En cuanto a la tranquilidad, me refiero a que existen muy pocas cosas que sean realmente urgentes, es decir, algo que no pueda esperar al día siguiente, a los dos días siguientes o incluso a una semana o un mes. Mucha gente se sorprende, por ejemplo, la tranquilidad con la que das de alta un desprendimiento de retina con una cita al día siguiente, sin programar un quirófano urgente esa misma tarde, hacer un ingreso o algo así. Esto te da una tranquilidad de cara a las guardias que no existe en todas las especialidades.

Como podéis ver, estoy en general muy contenta. Hay días mejores y peores, como todo, y es que la residencia es muy dura hagas lo que hagas y dónde la hagas. Tu vida cambia por completo si lo comparas con la vida universitaria o los meses de preparación del MIR… Casi todas las cosas van a mejor, alguna a peor (todo corre a tu cuenta, estás más solo…), pero, por lo general, merece la pena y empiezas a disfrutar de ser médico (¡porque ya lo eres!).

Y no sé que más contar. Quería hacer alguna entrada divulgativa pensando más en el interés general de los pacientes sobre algunas de las patologías más prevalentes, pero no sé si encontraré tiempo y energías para ello. Me despido deseando mucha suerte a los que están caminito del MIR 2018. ¡¡El 10 de febrero vais a arrasar!!

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Todo cambio importante en la vida empieza con… Muchos papeles.

¡Hola!

montac3b1apapelesDespués de tener ya la plaza (DIOS MÍO QUÉ ILUSIÓN QUE YA SOY RESIDENTE NUNCA PENSÉQUELLEGARÍAESTEMOMENTO), ¿cuál es el siguiente paso? Pues hacer un montón de trámites burocráticos sin volverse loco. En eso estoy ahora mismo. Ya tengo hecha la colegiación (BIEEEEEN), lo de los delitos sexuales, unas fotos tamaño carnet en las que, por mucho que lo he intentado, no salgo del todo bien (es que cada uno tiene que aceptar sus límites… No sé salir bien en las fotos, es lo que hay XD ), la cuenta en la que voy a domiciliar la nómina (espero que el banco no me haya timado y, lo que son 0 comisiones, sean 0 comisiones). Aún así me faltan varias cosas por hacer, pero bueno, poco a poco.

Pero no escribía para decir cómo llevo lo del papeleo, qué va. Venía, digamos, a presentar lo que va a ser el nuevo blog. Lo que ha sido Mi Maratón MIR se ha acabado como tal, aunque volveré a revivir la experiencia pero esta vez como tutora de academia. No descarto escribir más entradas sobre la preparación del MIR en el futuro, además de que responderé como hago siempre todos los comentarios, pero sí es cierto que me gustaría reorientar la temática del blog hacia otros temas como la propia residencia de Oftalmología o la divulgación de contenidos de esta especialidad (será un “a mí me lo han enseñado, yo lo he aprendido, yo te lo enseño”). He cambiado el título a Let there be light, como intentando hacer homenaje a la labor del oftalmólogo. Y es que… Hacer que un paciente vuelva a ver es algo que no tiene precio.

Os espero entonces donde siempre, sólo que ahora se llamará Let there be light 🙂 .