Autor: Let there be light

Consejos postMIR: ¿Cómo adaptarme al intensivo?

¡Hola!

Sois muchos los que estáis ahora en unas más que merecidas semanas de vacaciones tras terminar la carrera de Medicina (¡¡¡Enhorabuenaaaa!!!) y comenzar a preparar de forma intensiva el examen MIR. Algunos os preguntaréis, ¿qué tengo que hacer ahora? Mi respuesta sería: descansar, descansar y descansar. Únicamente si queréis hacer algo… Haría algunas preguntas del Libro Gordo por primera vez sin marcar nada en el mismo y ya.

errores-preparar-maratc3b3n

Algunos me pidieron en los comentarios una entrada sobre cómo adaptarse las primeras semanas al intensivo, a sus horarios, su exigencia, etc. Creo que lo mejor es hacerse un buen horario de estudio (mínimo 8-10h/diarias) y seguirlo a rajatabla. Se trata de ir creando un hábito como puede ser cualquier otro: salir a correr, seguir una dieta sana, dejar de fumar, etc; es decir, las primeras semanas nos costará más, las siguientes menos y, al cabo de unos meses, será un hábito más y lo haremos sin esfuerzo.

Otro truco para que estas semanas sean lo más llevaderas posible, es tratar de comprender bien cómo debéis trabajar a partir de ahora. Cada academia tiene su método, pero en todas ellas hay tutores que estarán a vuestra disposición para cualquier duda que tengáis sobre cómo utilizar el material que se os ha proporcionado, qué cosas hay que priorizar, cómo debéis trabajar el Libro Gordo, etc. En AMIR los tutores os hemos enviado un correo explicando de forma detallada el funcionamiento de la segunda fase para que lo tengáis siempre presente y acudáis a él en caso de necesidad. En su momento he hecho varias entradas sobre cómo hacer los simulacros y cómo hay que trabajar en cada fase que te pueden ser de ayuda.

Es importante recordar que, a partir de ahora, hay que estudiar en serio y evitar que se nos acumulen las tareas. Hasta ahora sólo había que leer los manuales e ir subrayando ideas; ahora es necesario empezar a memorizar. Es mejor seguir directamente el planning propuesto por la academia y, durante las primeras semanas, no hacer nada más. Hacer lo que toca cada día y, después, descansar. Es probable que uno piense las primeras semanas que puede estudiar más horas de las recomendadas (8-10h/día) porque no se encuentra cansado, pero luego a la larga esto puede pasar factura. Es importante reservarse también unas horas de ocio/ práctica de deportes para que el cambio se nos haga menos duro; de lo contrario, tendremos la sensación de que vivimos para estudiar, nos aislaremos de nuestra familia y amigos y ello repercutirá de una forma u otra en nuestro rendimiento. Buscad siempre un equilibrio.

Es posible que algunas personas os cambiéis de ciudad para preparar el MIR. En este caso, el periodo de adaptación puede ser aún mayor: no sólo hay que hacerse a una nueva etapa sino que nos toca desenvolvernos en una ciudad que no conocemos y hacer nuevos amigos, conocer compañeros de piso, etc. Mi consejo es que no os agobiéis por esto y que vayáis poco a poco intentando adaptaros a vuestra nueva situación.

En resumen, pensad que es una situación temporal y poco a poco os iréis haciendo. Al principio vais a tener cierta sensación de inseguridad, no sabréis si estáis trabajando bien o si lo estáis haciendo mal. Haréis el Libro Gordo con bastantes dudas y os costará ponerle a una pregunta el color verde  aunque sea la cuestión más sencilla del mundo. Las primeras asignaturas os las estudiaréis con todo lujo de detalles y os daréis cuenta de que, al cabo de unas semanas, se os irán olvidando cosas… Todo ello es normal, a todos nos ha pasado y aquí estamos. Las preguntas que nos sepamos bien habrá que marcarlas en verde para no perder el tiempo en las siguientes fases y los detalles que se nos olvidan los repasaremos corrigiendo simulacros más adelante y repasando en las siguientes fases. No pasa nada.

Por último, os aconsejo apoyaros en vuestro tutor para cualquier problema o duda que tengáis durante estas semanas de adaptación. La mejor manera de no tropezar es saber en todo momento qué es lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, y ahí entramos nosotros para ayudaros cuándo lo necesitéis.

Espero que os haya sido de utilidad. ¡Muchísimo ánimo con vuestra preparación!

Mi primera guardia

¡Hola! Hace nada os estaba explicando que estaba haciendo los aburridos cursos de R1 y, pocos días después, ya me ha tocado hacer mi primera guardia. De hecho, me he tenido que quedar de guardia en mi primer día de trabajo como R1. Empiezo con muy buen pie la residencia XD .

large_your-hospital-visit-is-coming-drd9pkdf

Este mes empiezo en Urgencias generales. Sé que lo normal es que los resis de oftalmo no tengan que rotar por otros servicios y tampoco hacer guardias de puerta, pero bueno, mi hospital es peculiar y en esas estamos. Algunas cosas de las que aprendo son útiles para mi especialidad, otras no tanto. En cierto modo ahora es cuando soy “médico de verdad” y no una “cachitóloga” y eso tiene cosas buenas y malas. Intento centrarme en las buenas y disfrutar lo que puedo de este mes.

¿Y cómo ha sido mi primera guardia? Intensa. Me tocó estar en boxes, así que además empecé bastante asustada porque eso significaba tener que manejar patologías muy médicas y pacientes mayores con comorbilidades. Al principio me pegué como una lapa al R mayor, vi lo que hacía y le preguntaba absolutamente todo. Lo mismo hacía con los adjuntos que estaban a parte firmando altas. Debieron de pensar que era tonta o algo, pero es que antes de hacer nada sola quería pedir opinión y no tener ninguna duda al respecto.

Pero luego la guardia se estaba volviendo mala, así que no dudé en asumir ya tareas propias y ponerme a historiar algunos pacientes. Mis primeras historias fueron un desastre: se me olvidaba hacer preguntas importantes en relación con los síntomas para detallar mejor la historia actual, hacía la anamnesis de forma desordenada… Me noté muy torpe. Es lo que tiene estar todo un año sin pisar el hospital, que cuando vuelves a la carga ya no te salen las cosas tan bien como cuando lo dejaste. Creo que mi yo de 3º de Medicina lo hacía mejor y todo 😦 .

Con el tiempo cogí más soltura y hacía unas anamnesis y exploraciones bastante decentes. Al principio preguntaba mucho (pedía confirmación, básicamente) sobre las pruebas que había que pedir, pero luego, a medida que avanzaba la noche, ya conocía algunos de los protocolos de urgencias para ciertos motivos de consulta e iba más rápida y autónoma. Lo que todavía me cuesta mucho es el tema de los tratamientos. Al no haber nunca estudiado dosis de fármacos no tengo ni idea, no sé si les pongo mucho o poco; por eso siempre pregunto al R mayor si le pongo tal medicamento y de cuantos gramos.

El mejor momento de la guardia, para mí, es cuando sales a comer, cenar o desayunar con los compañeros y te pones a hablar de otras cosas. Así pude conocer a algunos R2 y R3 del hospital, porque hasta ahora sólo tenía relación con mis compañeros R1 de otros servicios y con los de oftalmo. Es un momento en el que puedes desconectar del todo, enterarte de cotilleos o simplemente quejarte de lo que quieras XD .

Cuando volví de cenar me di cuenta de que la guardia estaba siendo mala de narices. Tanto, que incluso mi R mayor me dijo que era posible que no pudiésemos partir la noche. Andábamos incluso bromeando con que nos vino un autobús repleto de pacientes XD . Al final lo arreglamos y lo dejamos más o menos controlado, por lo que pudimos partir. Me recomendaron dormir en el segundo turno al ser mi primera guardia y ser el más llevadero porque luego te puedes despertar a la hora que tú quieras en la habitación del hospital. Me alegra mucho haberles hecho caso porque creo que si me despierto a las 4 y tengo que bajar a seguir viendo pacientes no soy persona y miedo me da prescribir medicamentos así.

A partir de la 1 estábamos yo y otra residente haciendo historias y pidiendo pruebas, con un solo adjunto supervisando y dando altas. Siguieron viniendo muchos pacientes, pero al menos yo ya me manejaba bien con el programa informático del hospital y ya sabía pedir las pruebas y pautar analgesias, así que cogí ritmo y pude ayudar a mi pobre compañera que la dejaron sola conmigo. Así hemos estado hasta las 4: agudización de una EPOC, dolor abdominal, neumonía que ingresó en neumo, cefalea a la que pedimos un TAC, etc, etc. Empecé a tener mucho sueño cuando nos dieron las 2 de la mañana y vi que faltaban todavía dos horas para irse a dormir. Lo bueno de tener una carga de trabajo importante es que el tiempo se te pasa más rápido y creo que por eso me pude mantener alerta y más o menos despejada durante esas horas tan críticas.

Y, finalmente, volvieron los resis que se fueron a dormir y nos pudimos marchar. ¡Mi guardia había terminado! Pensé que no iba a dormir nada; de hecho, estuve como media hora dando vueltas, un poco nerviosa por haber estado tantas horas trabajando tan intensamente. Pero finalmente me dormí, de puro cansancio. Me desperté cerca de las 11 del día siguiente. ¡Qué sensación más extraña! Abrí los ojos en la habitación del hospital y por un momento no sabía ni dónde estaba.

Había dormido unas 7 horas y me encontraba bastante bien, como si hubiese salido de fiesta el día anterior y dormido después 8 horas. De hecho, una vez en casa, hice vida normal: hice la compra, la colada, vi la tele, leí algunas cosillas de oftalmo… Pensé que estaría en peores condiciones XD . Ahora comprendo las ventajas de ser segundo turno jaja. Creo que la he aguantado muy bien por lo de que en mi hospital se parte normalmente la noche; de tener que trabajar 24h seguidas sin dormir nada no sé yo si estaría tan contenta XD .

No me puedo creer que ya haya hecho mi primera guardia, ¿pero yo cuándo me hice tan mayor? Si hace casi nada estaba yo de estudiante por el hospital y hoy le he estado explicando cómo interpretar un ECG a una estudiante de tercero que está con nosotros este mes. El tiempo vuela, nosotros crecemos, evolucionamos… En un abrir y cerrar de ojos (nunca mejor dicho) tendré que hacer una entrada explicando cómo fue mi fiesta de despedida de R4 jaja.

Seguiremos retransmitiendo 🙂 .

Cursos y más cursos

¡Hola!

Hacía mucho tiempo que no escribía por aquí y me apetecía actualizar. Lo cierto es que ya han pasado muchas cosas y eso que tan sólo llevamos una semana (¡ni eso!) de Residencia.

curso-sobre-disec3b1o-y-cc3a1lculo-de-instalaciones-solares-tc3a9rmicas

Porque sí, porque ya hemos empezado la Residencia. Pensé que nunca llegaría este momento y me lo imaginaba diferente. También me imaginaba que yo misma sería diferente a como soy ahora.

Reconozco que hace unas semanas no paraba de darle vueltas a mi decisión y si ésta ha sido la más acertada. Creo que existe mucha presión externa para escoger diferentes especialidades (numeritis) y también hospital (hospitalitis), siendo esto último lo que más dolores de cabeza me dio. Ahora que ha pasado una semana me siento más agusto en mi hospital, en el que yo me formé como estudiante, y también con mi servicio, ya que cuanto más conozco a los compañeros más cómoda me voy sintiendo.

No ha pasado una semana y es como si hubiera pasado un mes por lo intenso que está siendo todo: conocer a nueva gente, las cenas de despedida de los R4 y a las que he estado invitada, nuestra cena de bienvenida, nuestra fiesta de bienvenida, un grupo de WhatsApp donde cada poco hay un plan interesante y siempre se apuntan como mínimo 10 personas, las novatadas, el buen humor. Esto es como volver a los 18 años cuando empiezas la universidad, sólo que aquí al menos tienes una nómina y un poquito más de ilusión.

Esta semana la tenemos dedicada exclusivamente a cursos: algunos más interesantes, otros no tanto. Lo cierto es que mi especialidad es muy específica y hay ciertas cosas que no voy a manejar, pero bueno, el saber no ocupa lugar y, al menos, estas más tiempo con los compañeros y vas haciendo ejercicio de memoria para recordar nombres y caras.

A finales de esta semana ya sabré cuando me toca hacer guardias (ay mamá). La Residencia empieza, estemos o no estemos listos. Tengo unas ganas enormes de aprender y dar lo mejor de mí misma y, lo mejor de todo, es que ahora no tengo que esperar para ello. Ahora empieza todo.

PD: Quiero felicitar a todos los compañeros que se gradúan estos días. ¡¡Felicidades!! Es vuestro merecido momento y hay que disfrutarlo. También desear mucha suerte a los que van a comenzar a preparar el MIR y a los que lo repiten. ¡A por todas!

Todo cambio importante en la vida empieza con… Muchos papeles.

¡Hola!

montac3b1apapelesDespués de tener ya la plaza (DIOS MÍO QUÉ ILUSIÓN QUE YA SOY RESIDENTE NUNCA PENSÉQUELLEGARÍAESTEMOMENTO), ¿cuál es el siguiente paso? Pues hacer un montón de trámites burocráticos sin volverse loco. En eso estoy ahora mismo. Ya tengo hecha la colegiación (BIEEEEEN), lo de los delitos sexuales, unas fotos tamaño carnet en las que, por mucho que lo he intentado, no salgo del todo bien (es que cada uno tiene que aceptar sus límites… No sé salir bien en las fotos, es lo que hay XD ), la cuenta en la que voy a domiciliar la nómina (espero que el banco no me haya timado y, lo que son 0 comisiones, sean 0 comisiones). Aún así me faltan varias cosas por hacer, pero bueno, poco a poco.

Pero no escribía para decir cómo llevo lo del papeleo, qué va. Venía, digamos, a presentar lo que va a ser el nuevo blog. Lo que ha sido Mi Maratón MIR se ha acabado como tal, aunque volveré a revivir la experiencia pero esta vez como tutora de academia. No descarto escribir más entradas sobre la preparación del MIR en el futuro, además de que responderé como hago siempre todos los comentarios, pero sí es cierto que me gustaría reorientar la temática del blog hacia otros temas como la propia residencia de Oftalmología o la divulgación de contenidos de esta especialidad (será un “a mí me lo han enseñado, yo lo he aprendido, yo te lo enseño”). He cambiado el título a Let there be light, como intentando hacer homenaje a la labor del oftalmólogo. Y es que… Hacer que un paciente vuelva a ver es algo que no tiene precio.

Os espero entonces donde siempre, sólo que ahora se llamará Let there be light 🙂 .

Mi recompensa: ¡Mi plaza!

felicidad-o-placer

Allí estaba yo. Después de tantas horas de viaje, callejear la tarde anterior y agobiarme un poco por el calor primaveral madrileño, ya estaba plantada en la puerta lateral del Ministerio de Sanidad. En seguida nos juntamos los 350 médicos citados para esa sesión. ¡Cuánta gente! ¡Y de todas partes! Por suerte de cuando en cuando me encontraba con alguien conocido y así tenía con quién charlar. Qué bien, ¡así se espera mejor!

En ese momento estaba “relativamente” tranquila. Pero luego nos hicieron entrar en el edificio y empezaron a llamarnos por número de orden. Ahí sí que me empecé a agobiar: hacía mucho calor, había mucho ruido, empezaba a estar nerviosa por la elección… Al final llegó mi turno y pude enseñar el DNI, pasar el detector de metales y recibir la acreditación para entrar en el famoso salón de actos. ¡Al menos ahí dentro se estaba mejor!

Miraba a mi alrededor. Había de todo: gente muy entusiasmada y alguno muy nervioso que no paraba de mirar a una lista ya muy arrugada. Entonces estábamos todos en silencio, como en un trance. Se me hizo interminable la espera, pero al fin la funcionaria de la mesa comienza a darnos las instrucciones y, casi una hora después, empezamos con la asignación de plazas.

Tenía a un montón de personas por delante, así que con la calma. Me esperaba algo un poco más emocionante; echaba en falta algún aplauso o algo cada vez que alguien elegía plaza. Estábamos todos como muy concentrados, no se oía a nadie hablar. Yo estaba en mi mundo, como viendo qué escogían las personas de mi turno pero sin asimilarlo bien. De cuando en cuando escuchaba un nombre conocido que escogía su plaza: ¡qué bien! ¡Buena elección! Otras veces la funcionaria decía la especialidad que quería hacer y me daba un vuelco al corazón. ¿Toca tachar ya algo o todavía no toca? Ah, no, que cogió en otro sitio. Pero el temido momento llegó: adiós segunda opción, ¡no pudo ser! Así que o era mi primera opción o la tercera, además de otras muchas en las que quedaban todavía plazas sueltas. De cualquier forma, mi lista iba menguándose y empezaba a pensar que si no tendría que haber visitado más hospitales. Durante un largo rato nadie volvió a escoger mi especialidad, pero pasados unos cuantos números de orden volvía a escuchar el nombre de mi especialidad, sólo que eran plazas de otras ciudades. ¡Uf, alivio! Y, en resumen, así ha sido la elección: esa montaña rusa emocional en bucle durante muuuuuuuucho tiempo.

Hasta que nos llaman a mí y a otras 10 personas para bajar a la mesa. Entonces me despierto de mis ensoñaciones y asimilo que me toca ya. ¡Eh, pues ya es muy probable que me toque mi primera opción! Va pasando un compañero, otro, otro, otro… Hasta que me da por echar cuentas. Espera… ¡Ya está! ¡Ya es mía! ¡Hay menos aspirantes por delante de mí que número de plazas disponibles para lo que quiero! ¡¡¡¡¡Síiiiiii!!!!!

Finalmente me acerco a la mesa. Intento no trabarme ni hacer el ridículo (¡qué nervios!) y le digo al funcionario lo que quiero. Compruebo que está bien… ¡¡¡¡ENTER!!!!

Oftalmología

¡¡¡¡Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!

Pero, espera, ¿no me tienen que dar una acreditación? Ah, que es al final del pasillo. Supongo que lo habrán explicado al principio, pero estaba tan en mi mundo que o no me di cuenta o no me acordaba ya XD .

Luego salí… Y vi a mi familia, a algún amigo, gente a mi alrededor celebrándolo… Me sorprendió muchísimo. Fue como cuando salí de hacer el examen MIR aquel 28 de enero y. de repente, vi a toda aquella gente animándonos, con pancartas… Empiezo a tener un subidón, me lloran los ojos… Lo he logrado.

Muchísima suerte a todos los que os toca coger plaza. Es un momento inolvidable, precioso… Uno lo pasa algo mal dentro del salón de actos, pero merece la pena.

¡Mi Maratón MIR cumple 1 año!

tarta-de-cumpleanos-fiestas-cumpleanos-pintado-por-luna235-9840713

Hace un año, una dubitativa estudiante de Medicina que finalizaba su Trabajo de Fin de Grado y entregaba los portafolios de sus últimas prácticas clínicas, confesaba por internet el vértigo que sentía al ver que su siguiente paso era la preparación intensiva del examen MIR + todo lo que vendría después. Un año después, el vértigo es aún mayor. Ahora que ya tengo mi número definitivo, ya sé cuándo tengo que ir al Ministerio e incluso ya tengo hecha la lista (aunque quizá cambie el orden de preferencia de algunos hospitales), me he parado a pensar en cómo será lo de ser ya residente: las primeras rotaciones, las primeras guardias, coger yo siempre el busca… Nuevamente volvemos a tener esa mezcla de miedo e ilusión, esas dudas y esa incertidumbre… ¡Bonito viaje el de hacerse médico!

Así que hoy estamos de celebración. ¡Muchísimas gracias a todas las personas que han seguido mis aventuras en este blog! ¡Y por vuestros comentarios!

En otra entrada os decía que andaba a la busca y captura de EL hospital. Bueno, puedo decir que lo encontré: buen ambiente, buen programa de rotaciones, adjuntos docentes, muchas posibilidades para investigar, número aceptable de cirugías, ciudad con alquileres baratos y agradable… Pero se encuentra a 8h de coche o tren (con muy malos horarios) de mi familia, muy mal comunicada para llegar con otro medio de transporte y no sé yo si en medio de una residencia llevaría bien pegarme tal paliza con el coche mínimo una vez al mes. Me ha dolido mucho, pero lo he tenido que descartar. ¿El resto? En general muy buenos. Para mí lo imprescindible de un servicio es: buen ambiente + adjuntos docentes + número de cirugías suficientes para todos los resis y en el 95% de los hospitales que he visitado se cumple con creces. Todos tienen sus puntos fuertes y sus puntos flojos, hasta tal extremo que para mí existe prácticamente un empate y por lo que me he acabado decidiendo ha sido más por el factor geográfico y la calidad de vida de la ciudad que por otra cosa. ¡No sabéis el alivio que siento ahora mismo al tener más o menos las ideas claras! Hace unas semanas no paraba de darle vueltas y vueltas a la cabeza, con viajes cada semana para conocer más hospitales, llamadas a otros sitios, buscando por internet maneras económicas de acercarme a dichos hospitales. ¡El postMIR es peor que el MIR!

Al final mi primera opción es el hospital de mi ciudad. Cumple con la tríada anterior y, además, existen muchas posibilidades de hacer currículum (la universidad tiene másteres de la especialidad, formación continua, postgrados, un doctorado muy dirigido a los temas que más me interesan, etc), sólo que toca currárselo mucho y no está tan facilitado el tema de las publicaciones como en otros hospitales punteros de Madrid o Barcelona. Creo que la residencia es un periodo para formarse muy bien en lo clínico y que el tema de las publicaciones, sin dejarlo totalmente de lado, es algo para lo que siempre existe tiempo, así que creo que estoy tomando la decisión correcta. Ha habido momentos en los que pensaba que me gustaría cambiarme de ciudad, otros en los que quería quedarme… Un vaivén de ideas contradictorias, pero es que… ¡A mí nunca me ha gustado tomar decisiones! Al final he optado por estar cerca de mi familia y poder cuidar de ellos como se merecen, al mismo tiempo que puedo hacer una muy buena residencia si trabajo mucho. Si no me da el número, no pasa nada, porque existen hospitales que ofrecen una excelente formación a tan sólo 2-3h en coche y tengo hecha una lista larga, así que confío en que pueda caer en alguno de ellos 🙂 .

Ahora que está todo el trabajo hecho, toca descansar. ¡Por fin! Vamos a intentar llegar frescos a la residencia que luego nos faltarán muchas horas de sueño jeje.

Un abrazo a todos.

Consejos postMIR: Cuarta vuelta (Fase final)

¡Hola! Para acabar esta serie de entradas de consejos postMIR, os dejo programada ésta en la que hablaremos sobre la cuarta vuelta o fase final.

estudiar-y-trabajar

La cuarta vuelta suele durar las últimas tres semanas antes del examen MIR. Uno está nervioso, sin saber muy bien si desea que esto se acabe ya o que no llegue nunca el examen. En cualquier caso, lo cierto es que lo peor ya ha pasado. Ahora sólo toca un repaso final, terminar de afianzar conocimientos y darlo todo. No te sientas culpable ni pienses que vas a ir mal si no te da tiempo a hacerlo todo, ¡es normal! Rentabiliza al máximo y no mires atrás.

Como he hecho siempre, voy a explicaros por orden de importancia cómo se trabaja en esta fase. De cualquier manera, recuerda que ahora todo esto es más una cuestión individual que otra cosa y que no hay una única manera perfecta de hacerlo. Ahora sabes mejor que nadie cómo debes preparar el MIR.

  1. Hacer y corregir los simulacros.
  2. Trabajar bien el Libro Gordo y hacer y corregir los exámenes de otros años.
  3. Estudiar la asignatura.
  4. Otros: autoevaluaciones, mini-MIRes, etc…

1. Hacer y corregir los simulacros.

No tengo nada más que decir sobre este punto que lo que ya te he ido contando en las entradas anteriores. Lo único que tengo que añadir es que, al menos en AMIR, los simulacros de esta fase son muy difíciles y muy largos (44-45 páginas). Que no te desanimen. Lo importante ahora es perfeccionar los aspectos técnicos de los simulacros para evitar que el día del MIR te falte tiempo y por eso te ponen estos exámenes tan horribles. También te sirven para trabajar las actualizaciones y llevarte algún dato nuevo en la memoria reciente por si te cayera en el MIR. No te vengas abajo si los resultados que obtienes ahora son malos (yo ni me atreví a subir la plantilla de alguno hasta después de hacer el MIR XD ); lo importante es ganar velocidad y aprender cómo desenvolverse cuando a uno le falta tiempo por si esto te pasara en el MIR (aquí tengo una entrada que te ayudará a ser más rápido haciendo simulacros), así como corregirlos y repasar esas cosas nuevas que se nos resisten todavía un poco.

2. Trabajar bien el Libro Gordo y hacer y corregir los exámenes de otros años.

Ahora el LG sólo se hace una vez, antes de estudiar. Nuevamente nos saltamos las preguntas verdes y nos centramos en las dudadas y falladas. Va a haber preguntas que se nos sigan resistiendo y que fallaremos otra vez (bueno, eso en mi caso… Lo ideal sería no tener fallos jeje) y lo que debemos hacer es esforzarnos por comprender por qué fallamos o ver qué hemos olvidado. Lo mismo se aplica a los exámenes de otros años.

3. Estudiar la asignatura.

Ahora que tenemos nuestra libreta hecha con todo lo que no nos debemos olvidar el día del MIR, éste va a ser nuestro principal material de trabajo y los manuales serán un apoyo por si tenemos dudas o necesitamos profundizar en algo. Seguiremos el orden de rentabilidad de la primera página del manual y avanzaremos en orden descendente. Si algo nos queda sin mirar, que sea lo menos relevante. Siempre va a haber cosas que se nos olvidan una y otra vez: éste es el momento de repasarlas. La ventaja es que ahora nos podemos beneficiar de una memoria reciente que nos permite aprender detalles, clasificaciones y demás por un pequeño lapso de tiempo y así demostrar estos conocimientos en el examen. Es el momento de repasar los TNMs, las clasificaciones, tablas infumables y demás.

Cuando se termina el día de estudio, se cierra el manual para siempre. Sin miedo. De hecho, es algo que disfrutarás, porque, con algo de suerte, nunca más tendrás que estudiar esa asignatura tostón y podrás centrarte en lo que te gusta el resto de tu vida profesional. La vida del eterno estudiante pringado se va a acabar 🙂 .

Me encantaría poder decir que, en esta fase, yo tenía un horario estructurado y demás. Lo cierto es que yo no tenía horario y cuando no estaba durmiendo o comiendo, estudiaba XD . Hacía descansos, aunque no estaban programados y lo hacía cuando necesitaba uno porque no me podía estar más tiempo concentrada. También procuraba siempre hacer deporte mínimo dos horas a la semana y creo que esto es lo que más me ha ayudado a mantener la cordura (lo que se puede mantener jeje). Leído así parecerá un infierno, pero lo cierto es que esta etapa se me hizo menos dura que la tercera vuelta. Pensad que son sólo tres semanas y que pasan rápido porque ya vemos por fin la meta. Una vez que pase todo veréis que ha merecido la pena 🙂 .

4. Otros: autoevaluaciones, mini-MIRes, etc…

Para mí nuevamente iría en último lugar. Conozco gente que, en esta fase, sólo hizo preguntas (del LG y autoevaluaciones) porque no podían estudiar más y no les fue mal, así que esto queda a gusto de cada uno 🙂 .

¡Eso es todo! Por lo menos esta vez la entrada ha sido más cortita. Espero que te hayan servido estas entradas para la preparación de tu MIR. En menos de lo que piensas estarás tú también en el otro lado, visitando hospitales, decidiendo tu futuro… ¡Un futuro mejor!.

Un abrazo.