Mes: junio 2017

Rotación en urgencias generales

¡Hola!

Hacía tiempo que no me pasaba por aquí. Entre la residencia y otras obligaciones he estado muy liada, y más en este mes que he estado en urgencias. Hace relativamente nada estaba aburrida en la primera semana de cursos y, ahora, durante esta semana, necesitaba ya que llegase el fin de semana para descansar un poco. El ritmo de trabajo va incrementándose progresivamente y también lo hace la responsabilidad que tenemos.

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Me llevo muchas impresiones y nuevas experiencias de este mes en la urgencia: la primera vez que vi una pancreatitis aguda, con un paciente retorciéndose de dolor en la sala de espera con el cuerpo inclinado hacia delante, tal cual viene en los libros clásicos; un paciente con dolor torácico y palpitaciones, al que he tenido que sacar de la consulta para que le hicieran un ECG urgente y en el que se veía una infradesnivelación del segmento ST que no tenía en estudios previos; cuando tuve que salir corriendo porque en un paciente monitorizado vi lo que creía que era una TV (luego resultó que era una FA con conducción aberrante al comparar con ECGs previos) y así un largo etcétera. También varios pacientes muy demandantes, coléricos y con un manejo difícil que han puesto a prueba mi paciencia a altas horas de la madrugada. En definitiva, no ha sido un mes fácil. Por eso, hoy me siento muy orgullosa.

La medicina es dura. Es una profesión en la que siempre te exiges y das el 100% y, aún así, muchas veces, sientes que no es suficiente. Que o no llegas hasta donde tú quieres llegar o simplemente algo o alguien te lo impide. Es el caso de muchas personas que acuden porque están enfermas, tienen consulta con el especialista para el año que viene y necesitan que los vea un médico, aunque tú sólo puedes darles analgesia y decirles que esperen a que los vea el especialista. Esta situación comprende, aproximadamente, el 50% de las consultas que se hacen en urgencias y es algo tanto frustrante para el paciente como para el médico. Me he dado cuenta de que, en general, las personas de edad avanzada hacen un mejor uso de las urgencias hospitalarias que los pacientes más jóvenes: vienen derivados de su médico de atención primaria y por un problema que, por lo general, sí suele requerir atención médica urgente.

Pero no todo ha sido tan duro. Ha habido días muy buenos en los que he disfrutado de ser médico: un paciente con una agudización de su EPOC que me ha dado las gracias por haberle puesto unos inhaladores y haberse puesto mejor, así como un paciente al que le saqué un cuerpo extraño del ojo que le llevaba horas molestando. Es posible que la situación de los médicos en España haya empeorado, que ahora hay una mayor carga asistencial, son más frecuentes las faltas de respeto y amenzas, etc… Pero para mí sigue siendo la profesión más bonita del mundo.

En fin, ha sido un mes intenso, del que me llevo muchas experiencias y conocimientos nuevos. Es posible que muchas cosas no me sean útiles en mi futuro desempeño en la Oftalmología, pero, al menos, he aprendido a atender pacientes, o, al menos, a hacerlo mejor de cómo lo hacía antes. Poco a poco vamos creciendo e intentando mejorar cada día.

El lunes empiezo ya en mi servicio y me muero de las ganas. ¡Por fin en casa! Ya os contaré cómo me va todo 🙂 .

Consejos postMIR: ¿Cómo adaptarme al intensivo?

¡Hola!

Sois muchos los que estáis ahora en unas más que merecidas semanas de vacaciones tras terminar la carrera de Medicina (¡¡¡Enhorabuenaaaa!!!) y comenzar a preparar de forma intensiva el examen MIR. Algunos os preguntaréis, ¿qué tengo que hacer ahora? Mi respuesta sería: descansar, descansar y descansar. Únicamente si queréis hacer algo… Haría algunas preguntas del Libro Gordo por primera vez sin marcar nada en el mismo y ya.

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Algunos me pidieron en los comentarios una entrada sobre cómo adaptarse las primeras semanas al intensivo, a sus horarios, su exigencia, etc. Creo que lo mejor es hacerse un buen horario de estudio (mínimo 8-10h/diarias) y seguirlo a rajatabla. Se trata de ir creando un hábito como puede ser cualquier otro: salir a correr, seguir una dieta sana, dejar de fumar, etc; es decir, las primeras semanas nos costará más, las siguientes menos y, al cabo de unos meses, será un hábito más y lo haremos sin esfuerzo.

Otro truco para que estas semanas sean lo más llevaderas posible, es tratar de comprender bien cómo debéis trabajar a partir de ahora. Cada academia tiene su método, pero en todas ellas hay tutores que estarán a vuestra disposición para cualquier duda que tengáis sobre cómo utilizar el material que se os ha proporcionado, qué cosas hay que priorizar, cómo debéis trabajar el Libro Gordo, etc. En AMIR los tutores os hemos enviado un correo explicando de forma detallada el funcionamiento de la segunda fase para que lo tengáis siempre presente y acudáis a él en caso de necesidad. En su momento he hecho varias entradas sobre cómo hacer los simulacros y cómo hay que trabajar en cada fase que te pueden ser de ayuda.

Es importante recordar que, a partir de ahora, hay que estudiar en serio y evitar que se nos acumulen las tareas. Hasta ahora sólo había que leer los manuales e ir subrayando ideas; ahora es necesario empezar a memorizar. Es mejor seguir directamente el planning propuesto por la academia y, durante las primeras semanas, no hacer nada más. Hacer lo que toca cada día y, después, descansar. Es probable que uno piense las primeras semanas que puede estudiar más horas de las recomendadas (8-10h/día) porque no se encuentra cansado, pero luego a la larga esto puede pasar factura. Es importante reservarse también unas horas de ocio/ práctica de deportes para que el cambio se nos haga menos duro; de lo contrario, tendremos la sensación de que vivimos para estudiar, nos aislaremos de nuestra familia y amigos y ello repercutirá de una forma u otra en nuestro rendimiento. Buscad siempre un equilibrio.

Es posible que algunas personas os cambiéis de ciudad para preparar el MIR. En este caso, el periodo de adaptación puede ser aún mayor: no sólo hay que hacerse a una nueva etapa sino que nos toca desenvolvernos en una ciudad que no conocemos y hacer nuevos amigos, conocer compañeros de piso, etc. Mi consejo es que no os agobiéis por esto y que vayáis poco a poco intentando adaptaros a vuestra nueva situación.

En resumen, pensad que es una situación temporal y poco a poco os iréis haciendo. Al principio vais a tener cierta sensación de inseguridad, no sabréis si estáis trabajando bien o si lo estáis haciendo mal. Haréis el Libro Gordo con bastantes dudas y os costará ponerle a una pregunta el color verde  aunque sea la cuestión más sencilla del mundo. Las primeras asignaturas os las estudiaréis con todo lujo de detalles y os daréis cuenta de que, al cabo de unas semanas, se os irán olvidando cosas… Todo ello es normal, a todos nos ha pasado y aquí estamos. Las preguntas que nos sepamos bien habrá que marcarlas en verde para no perder el tiempo en las siguientes fases y los detalles que se nos olvidan los repasaremos corrigiendo simulacros más adelante y repasando en las siguientes fases. No pasa nada.

Por último, os aconsejo apoyaros en vuestro tutor para cualquier problema o duda que tengáis durante estas semanas de adaptación. La mejor manera de no tropezar es saber en todo momento qué es lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo, y ahí entramos nosotros para ayudaros cuándo lo necesitéis.

Espero que os haya sido de utilidad. ¡Muchísimo ánimo con vuestra preparación!

Mi primera guardia

¡Hola! Hace nada os estaba explicando que estaba haciendo los aburridos cursos de R1 y, pocos días después, ya me ha tocado hacer mi primera guardia. De hecho, me he tenido que quedar de guardia en mi primer día de trabajo como R1. Empiezo con muy buen pie la residencia XD .

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Este mes empiezo en Urgencias generales. Sé que lo normal es que los resis de oftalmo no tengan que rotar por otros servicios y tampoco hacer guardias de puerta, pero bueno, mi hospital es peculiar y en esas estamos. Algunas cosas de las que aprendo son útiles para mi especialidad, otras no tanto. En cierto modo ahora es cuando soy “médico de verdad” y no una “cachitóloga” y eso tiene cosas buenas y malas. Intento centrarme en las buenas y disfrutar lo que puedo de este mes.

¿Y cómo ha sido mi primera guardia? Intensa. Me tocó estar en boxes, así que además empecé bastante asustada porque eso significaba tener que manejar patologías muy médicas y pacientes mayores con comorbilidades. Al principio me pegué como una lapa al R mayor, vi lo que hacía y le preguntaba absolutamente todo. Lo mismo hacía con los adjuntos que estaban a parte firmando altas. Debieron de pensar que era tonta o algo, pero es que antes de hacer nada sola quería pedir opinión y no tener ninguna duda al respecto.

Pero luego la guardia se estaba volviendo mala, así que no dudé en asumir ya tareas propias y ponerme a historiar algunos pacientes. Mis primeras historias fueron un desastre: se me olvidaba hacer preguntas importantes en relación con los síntomas para detallar mejor la historia actual, hacía la anamnesis de forma desordenada… Me noté muy torpe. Es lo que tiene estar todo un año sin pisar el hospital, que cuando vuelves a la carga ya no te salen las cosas tan bien como cuando lo dejaste. Creo que mi yo de 3º de Medicina lo hacía mejor y todo 😦 .

Con el tiempo cogí más soltura y hacía unas anamnesis y exploraciones bastante decentes. Al principio preguntaba mucho (pedía confirmación, básicamente) sobre las pruebas que había que pedir, pero luego, a medida que avanzaba la noche, ya conocía algunos de los protocolos de urgencias para ciertos motivos de consulta e iba más rápida y autónoma. Lo que todavía me cuesta mucho es el tema de los tratamientos. Al no haber nunca estudiado dosis de fármacos no tengo ni idea, no sé si les pongo mucho o poco; por eso siempre pregunto al R mayor si le pongo tal medicamento y de cuantos gramos.

El mejor momento de la guardia, para mí, es cuando sales a comer, cenar o desayunar con los compañeros y te pones a hablar de otras cosas. Así pude conocer a algunos R2 y R3 del hospital, porque hasta ahora sólo tenía relación con mis compañeros R1 de otros servicios y con los de oftalmo. Es un momento en el que puedes desconectar del todo, enterarte de cotilleos o simplemente quejarte de lo que quieras XD .

Cuando volví de cenar me di cuenta de que la guardia estaba siendo mala de narices. Tanto, que incluso mi R mayor me dijo que era posible que no pudiésemos partir la noche. Andábamos incluso bromeando con que nos vino un autobús repleto de pacientes XD . Al final lo arreglamos y lo dejamos más o menos controlado, por lo que pudimos partir. Me recomendaron dormir en el segundo turno al ser mi primera guardia y ser el más llevadero porque luego te puedes despertar a la hora que tú quieras en la habitación del hospital. Me alegra mucho haberles hecho caso porque creo que si me despierto a las 4 y tengo que bajar a seguir viendo pacientes no soy persona y miedo me da prescribir medicamentos así.

A partir de la 1 estábamos yo y otra residente haciendo historias y pidiendo pruebas, con un solo adjunto supervisando y dando altas. Siguieron viniendo muchos pacientes, pero al menos yo ya me manejaba bien con el programa informático del hospital y ya sabía pedir las pruebas y pautar analgesias, así que cogí ritmo y pude ayudar a mi pobre compañera que la dejaron sola conmigo. Así hemos estado hasta las 4: agudización de una EPOC, dolor abdominal, neumonía que ingresó en neumo, cefalea a la que pedimos un TAC, etc, etc. Empecé a tener mucho sueño cuando nos dieron las 2 de la mañana y vi que faltaban todavía dos horas para irse a dormir. Lo bueno de tener una carga de trabajo importante es que el tiempo se te pasa más rápido y creo que por eso me pude mantener alerta y más o menos despejada durante esas horas tan críticas.

Y, finalmente, volvieron los resis que se fueron a dormir y nos pudimos marchar. ¡Mi guardia había terminado! Pensé que no iba a dormir nada; de hecho, estuve como media hora dando vueltas, un poco nerviosa por haber estado tantas horas trabajando tan intensamente. Pero finalmente me dormí, de puro cansancio. Me desperté cerca de las 11 del día siguiente. ¡Qué sensación más extraña! Abrí los ojos en la habitación del hospital y por un momento no sabía ni dónde estaba.

Había dormido unas 7 horas y me encontraba bastante bien, como si hubiese salido de fiesta el día anterior y dormido después 8 horas. De hecho, una vez en casa, hice vida normal: hice la compra, la colada, vi la tele, leí algunas cosillas de oftalmo… Pensé que estaría en peores condiciones XD . Ahora comprendo las ventajas de ser segundo turno jaja. Creo que la he aguantado muy bien por lo de que en mi hospital se parte normalmente la noche; de tener que trabajar 24h seguidas sin dormir nada no sé yo si estaría tan contenta XD .

No me puedo creer que ya haya hecho mi primera guardia, ¿pero yo cuándo me hice tan mayor? Si hace casi nada estaba yo de estudiante por el hospital y hoy le he estado explicando cómo interpretar un ECG a una estudiante de tercero que está con nosotros este mes. El tiempo vuela, nosotros crecemos, evolucionamos… En un abrir y cerrar de ojos (nunca mejor dicho) tendré que hacer una entrada explicando cómo fue mi fiesta de despedida de R4 jaja.

Seguiremos retransmitiendo 🙂 .