Preparación del MIR

Sobreviviendo

Y también contando las semanas que nos quedan. ¡Ojalá fuera el MIR hoy mismo! Así nos lo podríamos quitar de un plumazo. Pero hay que resistir y sacar todo el máximo provecho a estas últimas semanas. No todo está ya decidido, todavía se pueden afianzar más conceptos nuevos y rascar unas cuantas netas más 🙂 .

Esta tercera vuelta está siendo muy complicada. Requiere mucho, mucho aguante, tanto físico como mental. Son muchas horas estudiando, muchas tareas que hacer (corregir simulacros, hacer y rehacer libro gordo y hacer y coregir otra vez exámenes MIR de otros años), además de que algunos simulacros de esta vuelta están siendo dificilísimos y uno no consigue los resultados esperados. ¡Pero no hay que desesperar! No, ahora no, ahora menos que nunca. No sabéis cómo os comprendo, yo también estoy en el mismo barco y sé lo duro que es esto. Sé lo que es empezar un lunes sin haber descansado completamente el domingo, sé lo que es cerrar el manual de una asignatura sientiendo que uno no ha tenido mucho tiempo y ha hecho lo que ha podido, también yo he sentido esa impotencia al subir la plantilla del simulacro y ver que, hoy en lugar de haber subido, has bajado. Sé que fastidia y mucho. Pero hay que entender que esto forma parte del “entrenamiento”, esto es para familiarizarnos con esas pocas preguntas dificilísimas que pueden caer en nuestro MIR. Lo esperable es que casi la mitad sean conceptos directa o indirectamente repetidos de otros años y que el grado de dificultad sea menor (y si no es así… Pues examen MIR atípico donde los haya y ya). Así que no nos vamos a desesperar si los resultados no son acorde a lo que nos esperamos, ni yo ni nadie. A corregir esos simulacros con mucho cariño para ver qué estamos haciendo mal y para ver si se nos queda algún conceptos de esos raruno que casi nunca da tiempo a repasar cuando estamos con los manuales 🙂 .

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Esta semana, mientras me sentía ahogada por el poco tiempo que tenía para estudiar una asignatura que siempre se me ha dado fatal y, por ello, he tenido que ir más lenta que de costumbre, me ha dado por “salir de mi burbuja MIR” y hablar con otras personas que están preparando otro tipo de oposiciones. La conclusión que he sacado es que no podemos ser más afortunados. Tenemos la oportunidad de enfrentarnos a una oposición justa y transparente, que se convoca siempre anualmente, que nos ofrece la posibilidad de tener un contrato laboral de 4-5 años de duración, para la que sólo hay dos aspirantes por plaza y para la que hay prácticamente opciones para todos los gustos. Tampoco podemos olvidar el temario, nuestro temario es… ¡Medicina! Estamos estudiando lo que nos gusta. Nada de tener que memorizar los artículos de la Constitución ni nada de eso. En serio. Repito que sé lo duro que es esto, pero… ¿No nos damos cuenta de que casi cualquier universitario que salga ahora al mercado laboral se cambiaría por nosotros, si existiera algo similar para su profesión, sin dudarlo? Esto no es ya un positivismo barato ni nada de eso, esto es la realidad pura y dura.

Así que nada, a seguir, y, si es posible, hoy con más ganas que ayer. No nos queda ya nada para terminar, pronto veremos nuestros sueños hechos realidad. Y si no es con nuestra opción A, lo será con la B, o con la C. No será la primera vez o la última que alguien quería hacer tal especialidad, terminó cogiendo otra y ahora está contentísimo. O al revés, porque todas las personas cambiamos y así lo pueden hacer nuestras preferencias. Así es la vida, y, como dice mi padre, la vida es para los valientes. Vamos, pues, a ser más valientes que nunca.