Semana 8

Aquí volvemos otra vez a actualizar el blog después de esta semana agotadora. En ella nos hemos tenido que enfrentar a una asignatura densa y con unos 30ºC de calor, así que me alegro mucho de haber sobrevivido esta semana. Por lo menos, la asignatura me encanta, ya que entra dentro de una de las especialidades que quiero hacer.

1-cansado-de-estudiar-sueno-dejarlo-todo-para-el-ultimo-dia-vagueza-estudios

Motivación

¿Cómo hemos estado esta semana? Pues si la anterior os había contado que me encontraba bien, estaba muy concentrada y ya me había habituado más o menos a estudiar tantas horas a la semana, aquí ya me he tropezado un poco. No sé si es el calor, el cansancio de llevar dos meses preparando de forma intensiva el MIR o varios asuntos personales, pero esta semana se me hizo muy cuesta arriba.

A lo largo de la semana siempre había conseguido terminar de estudiar todo lo que me tocaba a tiempo, aunque terminar de afianzarlo un poco mejor no me hubiera sobrado en absoluto. Pero fue llegar el viernes, tener un cansancio enorme, haber dormido mal por la calor, tener un dolor de cabeza que no se me iba con antiinflamatorios… Y no pude continuar. Después de comer, terminé de repasar como pude los temas de por la mañana, hice la segunda vuelta del libro gordo y cerré los manuales y a otra cosa. Descansé todo lo que me quedaba del día porque, literalmente, no podía más. ¿Qué hice para recuperar esos temas de por la tarde, programados para este pasado viernes? Me los estudié esta mañana, domingo, y mucho mejor. Hoy me desperté sin el despertador, desayuné bien sin prisas y me puse con lo que no pude terminar el otro día y en un par de horas arreglé el desaguisado. Desde la academia nos prohíben estudiar los domingos y, la verdad, si alguien lee esto yo le recomiendo descansar mínimo un día a la semana sin hacer nada relacionado con el MIR, pero aquí reconozco que no tuve más remedio y creo que hice bien así.

Simulacro

En mi estado de enajenación mental + cansancio extremo, me esperaba hacer un desastre de simulacro. Nada más lejos de la realidad, por sorprendente que parezca. Era un examen largo, con 30 imágenes y de estructura muy simular al atípico MIR 2016. Comencé a hacerlo siguiendo las instrucciones que os comenté en otra entrada  y, a medida que lo fui haciendo, me sentía muy cómoda. Nuevamente, volví a terminarlo en cuatro horas y 15 minutos, cuando me propongo muy seriamente reducir mi tiempo a 4 horas, pero bueno, no es muy grave. Después aproveché para revisarlo y me pareció que había dudado en casi todas las preguntas, que casi todo lo había contestado por intuición y no por conocimientos y, además, me dio por cambiar muchas preguntas a última hora, dado que en ese momento se me antojaba como respuesta correcta otra opción de la que había marcado antes. Entonces ya no tenía la sensación de haber hecho un buen simulacro, si no de haber estado atontada y no saber bien qué había hecho.

Al volver a casa, metí la plantilla con bastante miedo porque pensaba que había bajado otra vez en netas. ¡Pero no! Había subido considerablemente tanto en netas como en percentil. En fin, cosas que tiene la vida. Eché rápidamente un vistazo a todas las preguntas para ver cómo me había ido en esas que había dudado tanto y comprobé como acerté muchísimas de las que no tenía ni un solo motivo real para escoger ésas como respuestas correctas/falsas pero, simplemente, “me sonaban”. Al haber estado tan empanada haciendo el simulacro (sudaba a chorros porque no había aire acondicionado y no había sitio al lado de la ventana), simplemente me dediqué a contestar las preguntas con lo primero que se me pasó por la cabeza en lugar de rayarme y ver cosas donde no las hay, de modo que mejoré mucho los resultados de los últimos simulacros. Y bueno, las que había cambiado en el último momento, han sido para coger la correcta, cambiando la opción “más razonable” por “la que más me sonaba/mejor me gustaba inicialmente”. Conclusión: fiarse más del instinto en lugar del “¿y si fuera esto por x e y?” y de pensamientos raros que nos llevan a fallar preguntas.

También, cuando dudaba entre dos, en preguntas que suelen ser un poco ambiguas o que puede haber más de una opción falsa, me preguntaba: ¿Qué es lo que va a contestar aquí la mayor parte de la gente? Y yo entonces contestaba esa. Creo que es una pregunta muy inteligente que te puede llevar a mejorar el percentil, porque si fallas esa pregunta te irás con la mayoría y no pasará nada grave, pero si la aciertas te vas también con la mayor parte de los opositores que han acertado esa pregunta y evitas justo lo contrario, que es lo que te puede hacer perder muchos puestos en el MIR: fallar una pregunta que acierten todos.

Bueno, creo que ya he escrito mucho por hoy y ahora me voy a dedicar a descansar, y más cuando este domingo he tenido que estudiar. Hoy me voy a hacer amiga de este solazo que tanta guerra me ha dado esta semana y me voy a ir un poquito a la playita 🙂 🙂 . Lo mejor es que en nada ya tenemos una semana de vacaciones 🙂 🙂 Y mi tutor me ha dado permiso para disfrutarla entera, aunque tengo planeado repasar ciertas cosillas el lunes y luego sí, desconectar completamente. ¡Vacaciones!

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